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miércoles, 16 de enero de 2013

La decadencia de Nerón.

Ha caído nuestro imperio. Las columnas se han venido abajo y los niños podían correr más rápido que sus sombras. Los supervivientes están corriendo por sus vidas embriagados por la histeria, mientras sus preciados sueños arden en frente sus propios ojos.

Todo acabará esta noche. Por fin caeremos y las ruinas lucharán en nuestro lugar. Mi piel se quema con las ascuas, pero el ingenioso cuento de nuestra utopía todavía pervive. Esta noche su precioso aspecto puede que se estropee y se queme hasta hacerse polvo. Pero la lucha por su honor seguirá causando estragos. Ojalá nunca vea el final. Ojalá nunca tenga que vivir sin el alivio que me otorga. Pero por ahora se está muriendo... ¡Oh, Roma! Tan llena de majestuosidad, te has ido...

El viento se ahoga en las ascuas mientras un agrio humo estrangula el sol. Sus envidiosos arcos huyeron, tambores huecos daban golpes a las puertas dando paso a un estruendo de gritos. Nuestras débiles ofrendas a dioses olvidados se han dejado pudrir en templos de su codicia, mientras ellos ponen en marcha sus planes para destruir nuestro orgullo, nuestro hogar.

Suplica a las llamas por su compasión. Estas viejas paredes han visto demasiadas cosas... Para olvidar el pasado en mitad de esta batalla final, observa cómo se desmorona mientras la violencia acaba con ella. Deja que cojan nuestro tesoro, su voz sigue viva. Deja que tomen nuestra ciudad, porque su esplendor perdurará.

Por fin caeremos...


lunes, 14 de enero de 2013

Soliloquio de una sirena.

Paralizado por la belleza de esas palabras que salen tan delicadamente de ese ángel de indomable pasión, de repente temo el final de mi soledad. Como una vez fui un guerrero, ahora poéticos gritos son dueños de mi alma. He sido abandonado para luchar contra los despiadados peones de Eris. La esperanza la derribará bajo la espada mientras le canta a él.

El inadvertido sufrimiento dejará de estar en su mirada, pero él ya no lucha contra la tortura que es su voz. Mientras tanto, olvidado, estoy perdido en su mirada tan clara, a la vez que ella extrae su dolorosa mortalidad. Un alma ahora resuena con el suplicio de las sirenas. Él es suyo.

Preciosos suspiros dejan a uno tan bien... Encadena estas manos de años de lucha, líbranos de esta querida maldición. Un cuento épico de engaño nace de nuevo de labios plateados de forma malévola. Su lengua grita por él. Líbranos de esta maldición.

Fueron liberados hace tanto tiempo por el tonto capricho de Pandora, fantasmas que atormentarán a la debilidad de la humanidad para siempre. Las semillas del tiempo no incidirán en esos ojos. A la pálida luz de la luna ella canta al mar embrujado. Malvados acordes seducen al viejo Cerbero para que calme su sed impía.



domingo, 13 de enero de 2013

La tercera tentación de Paris.

El horizonte, ahora tan oscuro como los crímenes que les han traído aquí, está lleno de mi miedo inminente. Mis estúpidas acciones costarán la vida de muchos hombres buenos. Aquiles ha llegado.

Un centenar de barcos se aproximan, enviados aquí en su nombre, para reclamar el que robé y destrozar los muros de Troya. El deseo me deja entumecido por el dolor que me rodea. Se levantarán tormentas para condenarme. No voy a morir ante sus ojos... Se acabará esta noche.

Trágicamente ahora debo aceptar la penitencia que me he merecido. Ella está maldita y moriremos esta noche. Al amanecer, en mi final, sujetaré bien mi espada. Debo dejarla ir...

Se acaba esta noche. Estoy solo. El dolor llena sus ojos. Estoy solo. Debo salvar mi honor, no les puedo dejar ganar. La sangre de muchos salpica. (Sagrado y profano es nuestro amor en la muerte).



Esta conversación se ha acabado.

Llévate todo lo que tengo, silencioso ángel...

La apatía grita desde tus pulmones, la indiferencia apesta a ficción. El tiempo dirá hasta donde llegarás. No puedo entender por qué ibas a correr y esconderte excluyendo tal complacencia, mientras caen lágrimas de mis ojos inyectados en sangre.

Llévate todo lo que tengo, silencioso ángel... No me dejes con nada que me pueda hacer recordar este momento, ahora perdido.
Ahora el aire hiede con la presencia de tu vil voz, mientras tu sonrisa oculta el avance que mantienes. No soy tu trofeo.

Por favor, intenta ser más cuidadosa al decir que ya no me necesitas. Este tira y afloja me está matando. Los únicos ojos a los que vas a mirar son los que están en tu reflejo. Tú eres el medio que me lleva a mi fin.
Esta conversación se ha acabado, se ha acabado... Tu verdad es una decepción que pretende envenenarme.

Parece que no puedo creer que te hayas preocupado por mí alguna vez. Esta conversación se ha acabado. Tus palabras vacías ahora se alejan como frágiles suspiros. Vi el día en que el fuego abandonó tus ojos y tu lengua cayó silenciosa. Tu traición es el silencio. 


Inclinando el reloj de arena.

Me quitas el aliento... pero no probaré tus labios nunca más. Como el destino me tiene encerrado bajo llave, debo cerrar mis ojos para poder ver tu cara.

El vacío me ha oscurecido los ojos mientras ruego desesperanzado que mi vida se acabe. Dime por qué mis ojos de hierro cuentan la leyenda de que todos los héroes lo pagan con su sangre... Yo sólo puedo ser así.

Veo el miedo aumentar en sus ojos perdidos. Mi propósito es muy claro... Soy un hacha... Soy un hacha y por eso no puedo temer al final. Y, cuando me vaya, ¿me olvidarás? El bolígrafo lleva un rumbo fijo por el papel, resignado a sus bocetos por coger la colmena.

Ojalá pudiese hacerte ver a través del dolor, del fin... Ojalá pudiese hacerte ver el propósito que tengo que cumplir. Ningún otro va a luchar... así que debo hacerlo yo.

Yo soy el hacha. Se ha perdido el miedo a la fe. La noche oscura ha llegado antes que el fin al que debemos evitar. En medio de la cancha de acero que levantaremos, destruiré a todos aquellos que se opongan a mí.

Veo cómo el miedo aumenta en ese lugar...


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Las tres últimas cartas.

Querida mía, 

espero que este mensaje te llegue bien. Mientras infinitos pensamientos se escurren poco a poco de  mi alma, cada palabra, secretamente, pinta un cuento de hadas en el que seremos uno solo.

Mis ojos pierden de vista el dolor. El frío bisturí de acero me susurra que me rasgará el corazón y, mientras, yo me aferro a recuerdos de ti. Tengo miedo, te necesito a mi lado. 

¿Fueron las últimas palabras que te escribí suficientes para decirte que, en mi muerte, la luz que brilló a través de mi dolorosa oscuridad fue una ciega clarividencia de tu eterna sonrisa?

Soy yo otra vez. 
¿Soy yo, o estoy equivocado al preocuparme? ¿Volveré a ver la belleza de tu pluma otra vez? ¿Todo esto fue una mentira? ¿Por qué?
Hazlo parar. Haz que este golpeteo en mi cabeza pare. 

Lleno mis pulmones de aire. Dame un día más para hacer sus sueños realidad. Ella lo entiende, ¿verdad? ; que no voy a volver. 
No sé qué ha pasado. ¿Quién se hubiese imaginado que mi vida iba a acabar así? Ni siquiera tuve la oportunidad de verle la cara o de tocar su pelo... y ahora es demasiado tarde. No pretendía hacerle daño, al menos de esta manera. No siento mis piernas... y ni siquiera puedo llorar. ¿Cómo puede alguien morir así? 

Si mis palabras llegan a ti alguna vez, asumiré que no te importan. No sabía que el silencio pudiese hacer un corte tan profundo o que tú pudieses torcer la cuchilla. Ahora maldigo todas tus bonitas mentiras.

Te quiero, y adiós. 

¿Fueron las últimas palabras que te escribí suficientes para decirte que, en mi muerte, la luz que brilló a través de mi dolorosa oscuridad fue una ciega clarividencia de tu eterna sonrisa?


[Esta es la primera carta. Dice que quiere casarse con ella y no hace otra cosa que pensar en ella.]
[Ella no le responde y él empieza a pensar que le está ignorando, por ello, tiene pensamientos suicidas]. 

[Esta es la segunda carta. Está preocupado pero se pregunta si será mejor olvidarle, y si en realidad sólo estaba jugando con él].
[Decide suicidarse porque no le responde a la segunda carta y cree que le sigue ignorando. Describe sus emociones y se pregunta cómo ha acabado así].
[Esta es la tercera carta. Cree que a ella ya no le importa, le sorprende que sea tan cruel y le desea mala suerte diciéndole que va a irse de este mundo...]

[Dice que si se da cuenta del impacto que ha provocado en su vida. Y mientras muere se da cuenta de que en realidad ella la está muerta o en un hospital...]




martes, 6 de noviembre de 2012

Los puñales hablan más fuerte que las palabras.

Los ojos están abiertos para ver la sangre salpicada, el frío azulejo se burla de mí mientras intento encontrar el cuchillo que sigue en mi espalda. Pensamientos cambiantes que se ralentizan por el veneno; llévame mientras me tambaleo.
¿Esto es todo lo que merecía la pena entre nosotros? Te he perdido para siempre sin remordimiento. Tus, una vez, bonitas palabras están sangrando por mis ojos, gritos de terror ahora llenan cada respiro mío... Sé que lamentarás el día en el que no te reuniste conmigo. Te tumbaré para que duermas cuando el dolor entierre la empuñadura de la espada en la profundidad.

Sabes que habría muerto por ti. Ahora estoy obligado a elegir entre una vida de venganza o de arrepentimiento. Como estoy sediento de venganza, mi corazón se esfuerza por luchar. ¿Por qué ibas a dejarme morir, darte la vuelta y alejarte?

Solo; así permanecías mientras me veías hacerme pedazos. ¿Te ha matado a ti también? ¿Qué te ha llevado hasta el puñal, amigo mío?

Mi venganza es muy sencilla. Mi pecho dejó frías lágrimas con el traicionado, así que me encargaré de que nunca olvides esto; te perseguiré como un perro. Las mentiras jamás podrán disfrazar lo que vi en ti detrás de mí.

Recuerdo momentos que hemos compartido; ahora mi amigo se ha ido de por vida. Dejaremos que las ascuas sirvan del único recuerdo de los últimos días... de hace tanto tiempo.

¿Por qué ibas a dejarme morir después de haber enterrado la empuñadura de la espada en la profundidad?

Estás muerto para mí.




La alquimia sonaba bien en su momento...

Esta es la historia más antigua del libro. Él desea la única cosa que no puede tener:

Mi querida reina, me postro antes tus pies, y detengo las manos del odio. El viento ruge, los cielos hierven y vocean descontentos por mis pecados. He encontrado el modo de engañar al barquero; he decepcionado a los dioses de la Antigüedad.

La fría carne me entrega sus secretos por un precio muy alto. Me estremezco por lo que he hecho. Cada día me acerca más a ti, mi trágica victoria.

Querida reina, me postro ante tus pies.
Me entran escalofríos cuando ella se despierta, y jadeos y respiración contaminada. Reclamo que me devuelvas a mi novia robada. ¿Puede perdonar tu alma mis crímenes de la pasión? No iba a cerrar el ataúd; estoy demasiado consumido por tu dolor. Débiles gritos hacen eco en la noche.

Los dolores de la muerte ya no te pueden atormentar, ya que el amanecer va trayendo un pensamiento olvidado. La muerte no puede ganar porque yo ahora habito en el palacio de la decadencia, y detengo las manos del odio.

La noche desciende, los tendones se contraen. Mi pálida reina finalmente se levanta para probar los silenciosos labios que ahora están malditos por su amor.

[Está basado en el mito de Orfeo y Eurídice. Esta chica está huyendo de un macho cabrío y por descuido cae en un hoyo de víboras y muere. Orfeo no acepta esto y decide ir al inframundo a buscarla. Consigue engañar al barquero Caronte para que le lleve, y al Can Cerbero para que le deje pasar. Con su música, convence a Perséfone (reina de los infiernos) Y Hades decide que puede llevarse a Eurídice, con la condición de que en el camino de vuelta a la superficie, no mire hacia atrás para ver si ella le sigue. Así hace, pero en el último momento se gira para comprobar si seguía con él, y Eurídice es arrastrada de nuevo a las profundidades]. 


Alesana - Alchemy Sounded Good At The Time

lunes, 5 de noviembre de 2012

Patético, corriente.

Ella me atormenta en sueños. Veo su silueta bailar cruzando paisajes de luz dorada y otoño en mis sueños.
Sus dulces ojos ven a través de mi torturada alma, haciendo desaparecer cualquier esperanza de fantasía. Lo que daría para demostrarle mi valía, para hacerle ver...

Tiene los ojos cansados pero está despierta, mientras sus egoístas palabras salen de esos labios tan plácidos. Sigo besando su sedosa carne.

El viento helado me deja sin aliento, la estúpida agonía llena mis pulmones mientras intento gritar por ella. Confieso que me asusto a mí mismo. A través de los rugidos del viento, lloro sobre mis rodillas; ¡Escúchame!

Estoy roto por su silencio, que dedica a un amor que no se ve. Cayeron plumas empapadas de sangre. Mi tan estropeado ángel sin alas, cae grácilmente del cielo hacia los brazos que le esperan...

[Se refiere a la leyenda del amor entre Hades y Perséfone, hija de Zeus y Deméter (diosa de los campos). Perséfone es raptada y llevada al inframundo, donde Hades la convierte en reina. Cuando Zeus se entera, pide a Hades que la libere, pero éste hace comer a su amada de una granada y la convence de quedarse. Finalmente, Zeus permite a Hades que se quede a Perséfone un tercio del año, mientras que los otros dos tercios los pase en la superficie].



domingo, 4 de noviembre de 2012

Ícaro. Ambrosía.

... la oscuridad devora la desvaneciente luz...mientras él cae... con las frágiles alas hechas de vanidad y cera...

[Hace referencia al mito de Ícaro, un muchacho cuyo padre le fabricó unas alas para volar. El padre le advirtió que no se acercase demasiado al sol, porque la cera se podría derretir. Pero Ícaro no le hizo caso, y al intentar huir de la isla de Creta, la cera se derritió y cayó. Por ello se relaciona con la soberbia, o vanidad]. 

Alesana - Icarus

Un poco de veneno determina mi destino. El amanecer hace eco de la noche con mi gloria; el mismo sol me honra.

Una vez, rey de rosas. Ahora, señor del oro. Los mismísimos dioses envidian mi mano bendecida con el poder del toque dorado. El destino esgrime su cuchillo para cortar la cuerda.

Maldigo el día en que mi sueño se convirtió en mi decadencia. De repente, te deseo ardientemente, mi único amor.

En mi perfección no tengo ninguna carencia, aunque mis ojos todavía siguen brillando con incalculable ambición. Una locura tan horrible como un pecado ahora se ha convertido en mi final.

¿No me he merecido esto, el don de la belleza? ¡Cuán egoístas fueron los dioses al ocultar sus riquezas de mi legítimo tesoro! Verdaderamente, me he convertido en uno de ellos; fallo mío.

¡Oh, sí! Tengo su gancho, cuerda y plomo. Gracias a mí, ella tendrá su propio nuevo colgante. Ahora es tan buena como el oro.

[La canción se refiere al mito de El rey Midas, de las Metamorfosis de Ovidio. El rey pidió que los dioses le otorgaran el don de convertir en oro todo lo que tocase, pero al darse cuenta de que de esa forma tampoco podrá comer ni beber, tendrá que renunciar a su ambición y pedirles que se lo retiren. Para ello tendrá que lavarse en un río. Teñirá el agua dorada y esta sus campos de trigo].




Alesana - Ambrosia