Llévate todo lo que tengo, silencioso ángel...
La apatía grita desde tus pulmones, la indiferencia apesta a ficción. El tiempo dirá hasta donde llegarás. No puedo entender por qué ibas a correr y esconderte excluyendo tal complacencia, mientras caen lágrimas de mis ojos inyectados en sangre.
Llévate todo lo que tengo, silencioso ángel... No me dejes con nada que me pueda hacer recordar este momento, ahora perdido.
Ahora el aire hiede con la presencia de tu vil voz, mientras tu sonrisa oculta el avance que mantienes. No soy tu trofeo.
Por favor, intenta ser más cuidadosa al decir que ya no me necesitas. Este tira y afloja me está matando. Los únicos ojos a los que vas a mirar son los que están en tu reflejo. Tú eres el medio que me lleva a mi fin.
Esta conversación se ha acabado, se ha acabado... Tu verdad es una decepción que pretende envenenarme.
Parece que no puedo creer que te hayas preocupado por mí alguna vez. Esta conversación se ha acabado. Tus palabras vacías ahora se alejan como frágiles suspiros. Vi el día en que el fuego abandonó tus ojos y tu lengua cayó silenciosa. Tu traición es el silencio.

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