lunes, 5 de noviembre de 2012

Patético, corriente.

Ella me atormenta en sueños. Veo su silueta bailar cruzando paisajes de luz dorada y otoño en mis sueños.
Sus dulces ojos ven a través de mi torturada alma, haciendo desaparecer cualquier esperanza de fantasía. Lo que daría para demostrarle mi valía, para hacerle ver...

Tiene los ojos cansados pero está despierta, mientras sus egoístas palabras salen de esos labios tan plácidos. Sigo besando su sedosa carne.

El viento helado me deja sin aliento, la estúpida agonía llena mis pulmones mientras intento gritar por ella. Confieso que me asusto a mí mismo. A través de los rugidos del viento, lloro sobre mis rodillas; ¡Escúchame!

Estoy roto por su silencio, que dedica a un amor que no se ve. Cayeron plumas empapadas de sangre. Mi tan estropeado ángel sin alas, cae grácilmente del cielo hacia los brazos que le esperan...

[Se refiere a la leyenda del amor entre Hades y Perséfone, hija de Zeus y Deméter (diosa de los campos). Perséfone es raptada y llevada al inframundo, donde Hades la convierte en reina. Cuando Zeus se entera, pide a Hades que la libere, pero éste hace comer a su amada de una granada y la convence de quedarse. Finalmente, Zeus permite a Hades que se quede a Perséfone un tercio del año, mientras que los otros dos tercios los pase en la superficie].



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