domingo, 13 de enero de 2013

La tercera tentación de Paris.

El horizonte, ahora tan oscuro como los crímenes que les han traído aquí, está lleno de mi miedo inminente. Mis estúpidas acciones costarán la vida de muchos hombres buenos. Aquiles ha llegado.

Un centenar de barcos se aproximan, enviados aquí en su nombre, para reclamar el que robé y destrozar los muros de Troya. El deseo me deja entumecido por el dolor que me rodea. Se levantarán tormentas para condenarme. No voy a morir ante sus ojos... Se acabará esta noche.

Trágicamente ahora debo aceptar la penitencia que me he merecido. Ella está maldita y moriremos esta noche. Al amanecer, en mi final, sujetaré bien mi espada. Debo dejarla ir...

Se acaba esta noche. Estoy solo. El dolor llena sus ojos. Estoy solo. Debo salvar mi honor, no les puedo dejar ganar. La sangre de muchos salpica. (Sagrado y profano es nuestro amor en la muerte).



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