La envidia alza su horrible cabeza. Nunca olvidaré las cosas que me dijiste entonces. Adiós y buenas noches por mucho tiempo... recuerda mi cara cuando sientas dolor. Ayúdame a dormir.
Lucharé con mis ojos cerrados por las cosas que he dejado ir. Un dulce suspiro se escapa y se ahoga con las mentiras que fueron tu último adiós. Escucha mi voz mientras duermes. Que duermas bien, buenas noches.
Ayúdame a dormir sin tu recuerdo. Mis sueños destrozados recogen polvo en lo que solía ser una mentira. Ya no me atormenta y tú te has ido. Me has abandonado. No estaba equivocado al sentirme así por dentro. Así que adiós y buenas noches por mucho tiempo.
Encuentro placentero el sabor de tu decadencia. Con inquietud miro cómo te desvaneces. No puedo explicar qué está ocurriendo en mi interior. Me niego a volver a enfrentarme a ti. Lo único que sé es que tengo que asegurarme de que no te despiertes otra vez.
Suave piel que muestra el camino a una mano temblorosa... Hermosos ojos cerrados que son cosidos por el abrasador hilo que ahoga la luz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario